Cruces claros
Las líneas se cruzan en un ángulo claro y nunca se tocan, así que en cada cruce se ve enseguida por dónde seguir.
Caminos muy enredados van desde las letras de arriba hasta los dibujos de abajo. Solo uno llega a la meta; los demás terminan en una cruz o en otro dibujo. Los niños siguen el camino con la vista o con un lápiz a través de decenas de cruces de líneas: un auténtico entrenamiento para la concentración y el seguimiento visual.
Las líneas se cruzan en un ángulo claro y nunca se tocan, así que en cada cruce se ve enseguida por dónde seguir.
Desde una docena de cruces para los más pequeños hasta más de cien para los rastreadores más pacientes.
Cada niño recibe un enredo distinto; la solución muestra el camino correcto en rojo.